viernes, 25 de septiembre de 2009
La indiferencia es necesaria
Nuestra realidad es cada vez peor, y cuando digo nuestra me refiero a la de todos los seres humanos, pues todos hemos sufrido (unos más que otros, claro está). Ese sufrimiento en lugar de llevarnos a ponernos en los zapatos del otro a veces nos convierte en seres insensibles e indiferentes.
La indiferencia es una actitud muy dura que adoptamos la mayoría de las personas frente al dolor ajeno, es una actitud egoísta y mezquina, pero como dice Edgar Morín en su texto Civilizar: la nueva conciencia planetaria: “…nadie podría soportar vivir si no mantuviera en sí un callo de indiferencia”, como quien dice, es necesario ser un poco indiferentes, ya que si todo lo que pasara alrededor nuestro nos afectara, terminaríamos deprimiéndonos por las desgracias ajenas y dejando a un lado lo más importante: a nosotros mismos; es en este punto en el que debemos pensar que la indiferencia no tiene que ser solo algo que hay que combatir sino algo que puede resultar útil e imprescindible (en dosis pequeñas, por supuesto).
Yo sólo sé que ningún extremo es bueno, es necesario el equilibrio si realmente queremos cambiar un poco nuestro mundo que se desmorona inevitablemente y que se manifiesta con toda su furia para demostrarnos su inconformidad consigo mismo y aún más con nosotros por el daño que le hacemos constantemente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario